viernes, 12 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia

Debo mencionar que durante mi formación básica como estudiante tuve la oportunidad en muchas ocasiones, de apoyar a compañeros que se acercaban solicitando mi ayuda para resolver problemas de matemáticas, o para que les explicara algo que durante las clases no habían comprendido del todo.
Me di cuenta desde entonces de dos cosas importantes, tenía facilidad para hacerme entender y que me sentía bien conmigo misma ayudando a los demás. Incluso muchos de mis compañeros y varios de mis maestros me sugerían que estudiara para maestra.
¿Maestra yo? ¿Cómo creen? Nunca pensé hacerlo, en ese tiempo mi idea era estudiar medicina, así que ingresé al Instituto Tecnológico de Celaya para estudiar el bachillerato en la especialidad de Laboratorista Químico, pero al terminar, en mi familia hubo problemas económicos por lo que no pudieron pagarme la carrera.
Decidí entonces buscar un trabajo e ingresé nuevamente al Tecnológico para estudiar la carrera de Ingeniería Bioquímica, impartí clases particulares, hasta que una maestra me recomendó en una escuela secundaria para dar clases de química.
Sobra decir que el director de la escuela no me quería contratar y tenía muchas razones válidas para no hacerlo: iniciaba mi carrera, nunca había dado clases frente a grupo y era solo 5 años mayor que mis alumnas.
Contra todo pronóstico me dio el trabajo y ahí estaba yo iniciando a las 7 de la mañana en punto, el primer día de clases del ciclo escolar 1988-1989, frente a un grupo de 40 alumnas que no podías creer que yo era la maestra. No fue fácil, nunca lo ha sido aunque muchas personas piensen lo contrario. Siempre respeté a mis maestros, ese día mi respeto fue mayor, aprendí más siendo maestra que siendo alumna y gracias a este trabajo pude pagar mis estudios.
Pienso que no es fácil ser profesor, ya que implica una gran responsabilidad, trabajar con jóvenes en formación no es solamente explicar o enseñar los temas de una asignatura, debe existir un compromiso para guiarlos, acompañarlos y motivarlos durante el camino que los lleva a ser mejores cada día. Siento un respeto profundo por esta profesión y por quienes la ejercen con sinceridad.
Trabajar como docente en la Educación Media Superior significa mucho para mí he podido conocer a una gran cantidad de personas, y todos los alumnos que he tenido, han enriquecido mi vida. Compartir día a día tiempo, alegrías, tristezas, nervios, momentos difíciles y mucha emoción, me lleva a reflexionar sobre la necesidad de estar mejor preparada en todos los sentidos, para hacerle frente al día a día, que en ocasiones llega con situaciones que nos rebasan; ya que en esta sociedad tan violenta como convulsionada, hemos tenido que ser un poco padres, guías, amigos y hasta hermanos.
Mi mayor satisfacción reside en estar ahí cuando un alumno necesita ayuda, observarlos y apreciar que con paciencia y mucho esfuerzo llegan a adquirir una gran confianza en sí mismos, además de tener un enorme interés de alcanzar sus metas. También es muy satisfactorio para mí compartir con mis compañeros maestros este camino tan lleno de retos y emociones diarias.
Desafortunadamente no todos tenemos las mismas ideas y mi mayor motivo de insatisfacción es ver a un profesor que sólo se limita a hacer lo necesario, cuando en esta profesión lo necesario no es suficiente. Que antes de que empiece un cambio, como la reforma, ya lo estén descalificando cuando todavía no la conocen y que todo lo que implique un cambio de paradigma haga que se queden estáticos aunque todo a su alrededor esté cambiando.
Yo decidí por el cambio, por eso estoy aquí cursando esta especialidad para lograrlo.
Gracias compañeros. Espero sus comentarios.

1 comentario:

  1. Maestra:
    Ser docente del nivel medio superios también para mi no ha sido sencillo.Ahora lo siento un honor y privilegio de gran responsabilidad.

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